¡Él está en el cielo y me escucha!

A lo largo de mi vida he escuchado muchos himnos de la iglesia, desde que estaba en la primaria hasta sociedad de socorro, pero recuerdo un himno muy especial en la primaria, que tal vez no comprendía del todo cuando era pequeña, pero ahora ese himno  genera un gran sentimiento de esperanza y de amor hacia mi padre celestial. En una de las estrofas dice:

“Padre Celestial, dime, ¿estás ahí? ¿Y escuchas siempre cada oración?

Creo que el cielo muy cerca  está, pues lo siento cuando empiezo a orar.”

Esta potente estrofa ha penetrado mi corazón un sinfín de veces, recordándome que no estoy sola que hay un padre amoroso esperando cada una de mis oraciones para contestarlas con amor.

¿Cómo contesta el padre celestial cada una de nuestras oraciones?

El Padre Celestial generalmente pone pensamientos en nuestra mente, acompañados de sentimientos. Él siempre escucha la oración sincera que ofrecemos cuando oramos con el compromiso de obedecerlo, sea cual sea Su respuesta y el momento en que llegue.

Pero la oración va relacionada con las escrituras, al leerlas, meditarlas y posteriormente aplicarlas a nuestra  vida cotidiana, podemos conocer más a nuestro padre celestial, podemos saber cómo es el, qué es lo que espera y quiere para nosotros.

El Señor hace la siguiente promesa a todos los que lean y oren acerca del Libro de Mormón:

“Y cuando recibáis estas cosas, quisiera exhortaros a que preguntéis a Dios el Eterno Padre, en el nombre de Cristo, si no son verdaderas estas cosas; y si pedís con un corazón sincero, con verdadera intención, teniendo fe en Cristo, él os manifestará la verdad de ellas por el poder del Espíritu Santo … y por el poder del Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas” (Moroni 10:4–5).

Esa promesa se aplica a todas las oraciones que hacemos para conocer la mente y la voluntad de Dios con respecto a nosotros. Podemos aplicarla siempre que recibimos consejo de un siervo de Dios autorizado para darnos dirección. Por ejemplo, podemos confiar en ella cuando hemos escuchado un discurso en la conferencia general; podemos aplicarla cuando humildes misioneros llamados por Dios mediante el profeta viviente nos enseñan. Se aplica también al consejo que recibimos de nuestro obispo o presidente de rama.

¿Cómo podemos mejorar nuestra oración?

Para que la oración funcione en nuestra vida, las reglas son sencillas. Debemos orar al Padre en el nombre de Jesucristo y pedir saber cuál es la verdad. Debemos preguntar con un corazón sincero, lo cual significa que debemos tener la verdadera intención de hacer cualquier cosa que la respuesta de Dios requiera de nosotros; y esa verdadera intención debe nacer de nuestra fe en Jesucristo.

El presidente Eyring nos recuerda que la oración “es una comunicación en dos direcciones entre Dios y Sus hijos”. (Liahona 2014, la oración de fe)

Realmente sé que al orar tenemos una comunicación directa con nuestro padre celestial, sé que en cualquier momento el padre puede escucharnos. Oremos con cada fibra de nuestro corazón, no solo para pedirle sino para agradecerle por cada una de las pequeñas y grandes bendiciones que día a día caen sobre nuestra cabeza, en cualquier momento él está dispuesto a escucharnos, somos sus hijos y él nos ama.

Diana Ochoa por Diana Ochoa

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2017-01-01T18:35:15+00:00