La simbología numérica de Dios en sus obras

[El siguiente artículo refleja el punto de vista de su autor, mas no el de MundoSUD ni el de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días]

Las llaves para los números.

Existen afirmaciones populares de que a pesar de que la Biblia puede ser inspirada, puede ser también el trabajo de buenos autores. Esto puede ser cierto en cierto sentido, pero la Biblia va más allá del coeficiente de inspiración que cualquier otro libro que se haya escrito. Hay muchas cosas que demuestran esto, tales como el simbolismo, la poesía, los quiasmos y los números, éstos últimos tienen en la Biblia un significado simbósimbólico. Para la mayoría de la gente, esta simbología se aprecia fácilmente, por lo tanto echemos un vistazo a lo que la Biblia nos enseña acerca de los números.

El Dr. A.T. Pierson, un estudioso de la Biblia no perteneciente a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, escribió: “Existe evidencia incuestionable de una proporción numérica y simétrica en este maravilloso libro (la Biblia). Los números y la proporción matemática lo marcan de manera general, y brotan en sus partes individuales, con tanta frecuencia y en tan determinadas relaciones y condiciones que ponen de manifiesto una mentalidad matemática. En los mundos planetarios y astrales, sus distancias y dimensiones, densidades, proporciones, órbitas y períodos de rotación. Tanto en lo más diminuto como en la majestuosidad de los objetos de la naturaleza, las mismas leyes gobiernan. En el reino mineral, la cristalización muestra sus cuadrados, triángulos, círculos y polígonos, cubos, cilindros y pirámides o conos, todos con ángulos exactos y perfecta proporción. Los millones de copos de nieve con millones de formas exquisitas cada uno, revelan bajo el microscopio una indescriptible complejidad y belleza”. (“Números en la Biblia”, de Robert Dugall Johnston, página 30). Parafraseando la conclusión del Dr. Pierson, Dios es un ser de perfecta precisión y orden, y Él expresa esta perfección en toda su obra de acuerdo a las leyes matemáticas. Por consiguiente, es razonable esperar encontrar una expresión similar de Su perfección en Su mundo. Esta fue también la conclusión alcanzada por F.W. Grant, que dijo: “Todas las ciencias naturales se alinean a sí mismas bajo la ley aritmética. Cada ley de la naturaleza, dice Herschel, tiende a expresarse en términos aritméticos. Mientras que la astronomía predica sobre el dominio de las constelaciones, las plantas muestran en la disposición de sus hojas y en la distribución de sus flores, así como el reino animal, su parcialidad entre distintos grupos de diferentes números, el cristal habla de matemáticas a través de una vidriera. Entonces, ¿Porqué no podría impregnarse en las Escrituras una ley numérica también y enlazar juntos a la obra de Dios y su mundo, o mostrar que Su mundo es parte de Su Obra?”. (Idem Página 31).

Veamos algunos pocos pero buenos ejemplos. El siguiente es un extracto muy interesante de una revista Canadiense, citada por Walter Scott: “Los Libros del Antiguo Testamento son 36 en número (contando Samuel, Reyes y Crónicas como un sólo libro cada uno ya que así fueron en su origen). Una simple división de 36 por 3 nos da como resultado 12. Sometamos a este número a la simbología de sus dígitos, y ¿qué obtenemos? El Tres (3), que es el número de la Divinidad o de la perfección y 12 el número gubernamental, colocándolos juntos nos dan “Dios en el gobierno”. ¿Qué otras definiciones precisas podemos tener de los libros de la ley? Los libros del Nuevo Testamento suman 27. Que es el resultado de tres al cubo (3 veces 3), que es el número más perfecto que pueda existir ya que es el único que puede dividirse por sí mismo y simboliza el número de la Divinidad.

Adicionalmente, el número 2 simboliza un testigo, y el número 7 representa la finalización. De esta manera la cantidad de libros en el Nuevo Testamento muestra también que es un segundo testigo de la culminación de la obra de Redención de Dios. Pero, ¿cómo sabemos esto? Echemos un vistazo a lo que la Biblia tiene para decir sobre estos números. El número uno representa tanto “el comienzo” como “la cabeza”. Sabemos que también en matemáticas, este número es el principio o el comienzo. Espiritualmente hablando, representa el principio, el primero, el dirigente, el caudillo, el origen, o en otras palabras, la cabeza. Por ejemplo, existe un solo Dios, una ley, un Sacerdocio, un Salvador y un camino para llegar a Dios. Bajo la ley de Moisés, había solo un Sumo Sacerdote a la vez en el Templo. Por lo tanto este número representa la fuente de la cual provienen todos los demás.

El número dos representa un testimonio o un testigo. En Juan 8:17-18 leemos: “Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí”. Veamos algunos ejemplos Bíblicos de esto. Cuando el reino de Israel fue dividido en 2 naciones, Jeroboam, tratando de establecer la idolatría como la manifestación religiosa oficial, hizo 2 becerros de oro. En 1 Reyes 12:28 leemos: “Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto”. Luego de esto vino el testimonio de dos profetas, Elías y Elíseo, en 2 Reyes. Cuando reparamos en el Nuevo Testamento, vemos lo mismo. En Mateo 9:27 está registrado: “Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David!”. Es interesante notar que estos dos hombres ciegos simbolizaban la ceguera moral de los Judíos. En Mateo 22:40 Jesús dijo: “De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”. Toda la ley, la cual fue un testimonio de Dios al hombre, se apoya en estos 2 mandamientos. ¿Y cuáles son estos dos mandamientos? “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. (Mateo 22:37-39) Mas en realidad ambos son el mismo mandamiento, porque para amar a Dios con todo nuestro corazón, alma y mente, debemos amar a nuestro prójimo ya que esta es la forma en que mostramos nuestro amor por Dios. Por lo tanto ambos mandamientos se testifican o atestiguan mutuamente. Jesucristo fue crucificado entre 2 ladrones. Ellos representan un testimonio del odio que los Judíos sentían por su Mesías. Pero aún hay más simbolismo en la Crucifixión de Cristo que el que está frente a nuestros ojos. Cuando el soldado Romano hundió su lanza en Su costado, brotaron sangre y aguan. Jesucristo se refirió a sí mismo como las aguas de vida. Además, somos bautizados en agua para el perdón de los pecados, por lo tanto el agua y la sangre simbolizan el perdón de los pecados mas la expiación por los pecados del hombre. Por lo que estos dos símbolos juntos sirven como testigos del amor de Cristo por nosotros. Hay dos testigos de los que se hace mención en Apocalipsis 11:3 “Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de silicio”. Hay dos palos, de los cuales habla Ezequiel, y dos tablas de piedra en las que Dios escribió la ley. Si Dios hubiera querido, podría haber hecho sólo una tabla, ¿no es así? Ciertamente era todo lo que se necesitaba para escribir solo diez mandamientos. En el Arca del Testimonio había dos querubines que estaban uno a cada lado. Y podría enumerar muchos más ejemplos.

El número 3 representa la “Perfección”. Antes de adentrarnos en esto es interesante que notemos que este número representa la perfección aún en las más simples cosas. Por ejemplo, cuando hablamos sobre el “tiempo” podemos englobarlo todo hablando del pasado, presente y futuro. Hay 3 dimensiones que abarcan todo en la tierra largo, ancho y profundidad. En las escrituras encontramos éste número más que ningún otro. En la divinidad, existe el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Fueron tres las oportunidades en las que se escuchó la voz del Padre rendir testimonio de Su Hijo. La primera vez fue en el bautismo de Cristo (Mateo 3:17) como un testimonio a los Judíos. La segunda vez fue para los líderes de la Iglesia (Lucas 9:35) y la tercera fue para los Gentiles (Griegos) (Juan 12:28). En efecto, aún Jesús les dijo: “No ha venido esta voz por causa mía, sino por causa de vosotros”. (versículo 30) Durante Su ministerio, Jesús levantó a 3 personas de la tumba para mostrar su absoluto poder sobre la muerte. Pedro negó a Jesús 3 veces, pero Jesús le dio 3 veces la oportunidad de arrepentirse. En Juan 21:15-17 leemos: “Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos. Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: : Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastores mis ovejas. Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿me amas? Y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas”. Encima de Jesús, en la cruz, había un cartel que decía: “Rey de los Judíos”. Estaba escrito en 3 idiomas diferentes. Pedro tuvo 3 visiones para convencerlo de predicar el evangelio a los gentiles. (Hechos 11:5-10) Según 1 Juan 5:8 “Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan”.

Los múltiplos de 3 pueden tener el mismo significado. Por ejemplo, Cristo comenzó su ministerio a los 30 años y murió a los 33. El número 6 representa aquello que no está cumplido. Esto es especialmente cierto lo que respecta al número 666. Si el 3 representa la perfección, entonces el número 666 representa la perfecta imperfección. ¿Qué otro número podría ser mejor para representar al Diablo? Los descendientes de Caín son citados solamente hasta la sexta generación. En Génesis 22 la palabra “holocausto” es mencionada seis veces, la séptima fue reservada para el Divino Sustituto perfecto, (versículo 8). Cuando el Faraón enfurecido persiguió a los Israelitas, lo hizo con 600 carruajes (Exodo 14:7). Tres hombres sobresalieron preeminentemente en las Escrituras como enemigos de Dios y Su pueblo y cada uno de ellos fue marcado con el número 6. “Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín, el cual se llamaba Goliat, de Gat, y tenía de altura seis codos y un palmo. Y traía un casco de bronce en su cabeza, y llevaba una cota de malla; y era el peso de la cota cinco mil siclos de bronce. Sobre sus piernas traía grebas de bronce, y jabalina de bronce entre sus hombros. Y el asta de su lanza era como un rodillo de telar, y tenía el hierro de su lanza seiscientos siclos de hierro; e iba su escudero delante de él” (1 Samuel 17:4-7). Otro de estos hombres se encuentre en Daniel 3:1 “El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta codos, y su anchura de seis codos; la levantó en el campo de Dura, en la provincia de Babilonia”. Y el otro es el anticristo registrado en Apocalipsis 13, quién tiene el infame número 666. El número 7 representa la plenitud. En la Biblia, cuando un ciclo es finalizado o cuando algo es completado, encontraremos el número 7. En Génesis 12:2-3 encontramos la bendición de Abraham con 7 promesas “Y (1) haré de ti una nación grande, y (2) te bendeciré, y (3) engrandeceré tu nombre, y (4) serás bendición. Bendeciré (5) a los que te bendijeren, y (6) a los que te maldijeren maldeciré; y (7) serán benditas en ti todas las familias de la tierra”. Asimismo Dios le dio al pueblo Israelita 7 promesas. En Exodo 6:6-8 leemos: “Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ; y (1) yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y (2) os libraré de su servidumbre, y (3)os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes; y (4) os tomaré por mi pueblo y (5) seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de Egipto. Y (6) os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob; y (7) yo os la daré por heredad. Yo JEHOVÁ”. Hubo 7 fiestas religiosas para Jehová durante 7 días. Cuando Balak el rey Moabita intentó maldecir a Israel, hizo 7 altares y preparó 7 toros y 7 carneros para los sacrificios. Fue un completo y perfecto culto pagano. Cuando el pueblo de Dios destruyó Jericó, 7 sacerdotes con 7 cuernos rodearon la ciudad 7 veces, una completa y perfecta victoria de fe. Cristo explicó la forma de lograr un perdón completo. “Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete” (Mateo 18:22). En el Templo había 7 candelabros. Hay 7 cartas en el Nuevo Testamento para las 7 iglesias. En el libro de Apocalipsis tenemos 7 cartas más para otras 7 iglesias. Más adelante en el Apocalipsis leemos sobre los 7 sellos que sellan un libro cerrado, y que habrá 7 plagas derramadas sobre el mundo. Jacob trabajó en dos oportunidades por siete años para dejar un testimonio integro de su amor por Raquel. Durante los días de José, el Faraón tuvo un sueño en el cual veía 7 vacas gordas y 7 vacas flacas, las que representaban un período de hambruna. El número total de personas pertenecientes a la familia de Jacob cuando se mudaron a Egipto era de 70 personas. El número 8 es claramente el nuevo comienzo, o un nuevo ciclo. La circuncisión era realizada al octavo día y representaba un convenio con el Señor. Nosotros bautizamos a los niños cuando cumplen 8 años de edad. El número 8 se forma sumando 7+1. Siete simboliza que algo se ha completado. El número uno significa el comienzo. Cuando Dios destruyó toda carne sobre la tierra, Él salvó a 8 almas para repoblar la tierra. Cuando la gente era curada de su lepra, el octavo día era el comienzo de su nueva vida, porque en ese día eran presentados ante el Señor. Jesús resucitó en el octavo día. Ya que Tomás no estaba allí la primera vez, Jesús regresó por segunda vez en el día octavo. Estas dos visitaciones a Sus apóstoles simbolizan el testimonio de Cristo a sus apóstoles sobre Su resurrección. El número 9 representa la plenitud espiritual. Sara tenía 90 años y Abraham 99 cuando el Señor cumple la promesa hecha a ambos. Hay 9 dones del espíritu: “Porque a éste es dada por el Espíritu (1) palabra de sabiduría; (2) a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; (3) a otro fe por el mismo Espíritu; y (4) a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, (5) el hacer milagros; a otro, (6) profecía; a otro, (7) discernimiento de espíritus; a otro (8) diversos géneros de lenguas; y a otro, (9) interpretación de lenguas” (1 Corintios 12:8-10). En Gálatas 5:22-23 se nos dan 9 frutos del Espíritu: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley”. En ambas escrituras encontramos la plenitud de las bendiciones del Espíritu.

El número 10 se refiere a la perfección en el orden Divino. Fueron 10 mandamientos. La ley del diezmo está basada en el número 10 y muestra el orden divino de la manera en que Dios hace negocios con el hombre. Fueron 10 las plagas que cayeron de visita sobre Egipto para liberar al pueblo Israelita. Jesucristo nos dio 10 parábolas y habló de las 10 vírgenes. En Lucas 15:8 Jesús usa una parábola sobre 10 denarios y cómo al perderse solamente uno, el dueño trató de encontrarlo. El número once representa imperfección en el gobierno. ¿Porqué? Porque es un número menos que 12, el cual simboliza un perfecto gobierno teocrático. Al observar el número 12, vemos que se compone del 1 y del 2, que sumados nos dan 3, el número de la perfección. El número 1 simboliza la cabeza, el principio, el primero, el caudillo o la fuente. El número 2 representa un testigo. Así el número 12 representa la fuente principal del perfecto gobierno de Dios. En el libro de Apocalipsis, Juan describe a la Jerusalén celestial con un muro a su alrededor cuyo fundamento estaba echo de 12 piedras preciosas. El número 40 tiene 2 significados. Uno es la consumación de la madurez, y el otro es fin de una prueba o examen. Para determinar qué significado tiene el número, debemos analizar su contexto, sin embargo, esto no significa que uno sea excluyente del otro. Algunas veces debemos resistir la totalidad de la prueba con el fin de obtener la completa madurez. De acuerdo con la tradición Judía, la madurez se alcanza a la edad de 40 años. Luego del diluvio, la expectativa de vida del hombre era de 120 años, lo cual significa 3 veces 40, por esta razón representa la perfecta madurez. Moisés vivió 120 años. A los 40 años tubo la madurez de marcharse de Egipto. Permaneció 40 años en el desierto antes de adquirir la madurez para conducir al pueblo escogido de Dios fuera de la cautividad. Luego pasó 40 años más en el desierto. Pasó 40 días en la montaña recibiendo la Ley de dios. Por motivo de su deslealtad, Los Judíos permanecieron en el desierto por 40 años. Antes de lo cual habían permanecido en Egipto por 400 años. Jesucristo nació 4000 años o 40 centurias después de que la tierra fuera creada, por lo tanto el planeta estaba maduro para Él. Ahora tenemos varias claves para entender mejor tanto las nuevas escrituras como los eventos relacionados con la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

La historia del Libro de Mormón comienza 600 años a.C. Este número indicaría que su historia no está completa, o concluida. Sin embargo el pueblo Nefita dejó de existir como una cultura independiente en el 421 D.C. La suma de los dígitos de 421 da como resultado 7, ¡lo que representa la plenitud! Además hay 15 libros en el Libro de Mormón, lo que representa un múltiplo de 3 que a su vez es el símbolo de la perfección. Sin embargo al sumar sus dígitos obtenemos 6, lo que significa que algo está incompleto o imperfecto. Y en tal caso, vemos que éste es precisamente el caso porque el libro solamente contiene una tercera parte del libro originalmente sellado. Por lo tanto vemos que es perfecta la parte que tenemos, pero que para estar completo necesitamos las otras dos terceras partes que están selladas. Un tercio más dos tercios equivalen a tres tercios, lo cual significa un registro completo. El Libro de Mormón fue publicado en 1830, el mismo año en que se organizó la iglesia. La suma de sus dígitos es 12, que significa el perfecto gobierno. Si miramos estos números individualmente, vemos que el 1 representa el comienzo, el 8 simboliza un nuevo ciclo. El 30 está formado por 3 veces 10. El número 3 significa la perfección y el 10 la perfección en el orden Divino. Por lo tanto, 1830 simboliza un nuevo ciclo en el perfecto orden Divino de Dios. Más aún, la iglesia fue restaurada el 6 de Abril, o un 4/6. Cuatro mas seis equivalen a 10. El Libro de Mormón tiene un total de 12 testigos, de los cuales a los 3 primeros se les dio un testimonio perfecto. Éstos fueron seguidos por otros 8 testigos, quienes testificaron del nuevo ciclo de la iglesia. Al sumar el testimonio de José Smith obtenemos un resultado de 12, un perfecto gobierno en los testigos de la iglesia. En el Libro de Mormón encontramos que en el año 385 D.C. se llevó a cabo el comienzo de la apostasía. La suma de estos tres dígitos es 16, lo que equivale a 2 veces 8. Por lo tanto aquí vemos que este fue el segundo ciclo de la apostasía luego del primero en el antiguo mundo. El 21 de Setiembre de 1823 Moroni visitó a José Smith con el fin de prepararlo para la restauración, o en otras palabras el nuevo ciclo del evangelio. Ésta fue la época perfecta para comenzar ya que Setiembre es el noveno mes. Además, cuando sumamos los dígitos del día (2+1) obtenemos 3. Ambos números son perfectos. Si los sumamos todos juntos (9+2+1) equivalen a 12. El año 1823 está compuesto por: 1 que significa la cabeza o la fuente, 8 que significa el comienzo de un nuevo ciclo, 2 representa un testigo y 3 representa la perfección. Por consiguiente, 1823 significa que la cabeza (Dios) está comenzando un nuevo ciclo de predicación del evangelio y que habrá un testigo de la perfección de Dios. Junto con esto, Moroni se le aparece a José 3 veces para entregarle su mensaje. Al mirar la vida de Cristo encontramos que se sigue la misma clase de fórmulas matemáticas. En la genealogía de Cristo, retrocediendo hasta Adán encontramos 42 generaciones, lo cual es 3 veces 14. El número 14 es dos veces el 7. Durante la vida de Cristo se le aparecieron 7 ángeles. Al nacer recibió 3 regalos. Comenzó a predicar el evangelio a los 30 años, o sea 3 x 10. En consecuencia, éste fue el momento en que empezó a enseñar el orden divino de las cosas de Dios. Antes de empezar Su ministerio, pasó 40 días en el desierto para ser probado, de ese modo logró completa madurez. Su ministerio finalizó en 3 años. En otras palabras, fue un ministerio perfecto. Él colgó de la cruz en agonía por 3 horas. Murió aproximadamente a las 3 de la tarde. Según la Biblia hubo 3 horas de obscuridad cuando Él murió. Según el Libro de Mormón, hubo 3 días de luz en América cuando Él nació. Permaneció 3 días en la tumba. Tuvo 12 apóstoles, quienes representaban el gobierno perfecto.

Como podemos ver, los números en las escrituras nos brindan un gran conocimiento de los tratos de Dios con el hombre. El creer de otra forma es decir que éstas cosas y que la recurrencia de ciertos números específicos son simplemente eventos fortuitos y que de esa manera Dios hace cosas fortuitamente. Yo no lo creo así.

(Massimo Franceschini, El simbolismo de nombres, números y lugares)

Fernando Illanes por Fernando Illanes

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2017-01-01T18:20:53+00:00