UNA PREGUNTA QUE PONE LA VIDA EN PERSPECTIVA:

Por: Stephen Jones, noviembre 9, 2016

Cerca de un año y medio atrás sabía exactamente lo que iba a hacer con mi vida. Yo sabía que quería, yo tenía un plan para llegar ahí, y me puse a trabajar lo necesario para hacerlo real. Quería cosas buenas, lo presente ante el Dios en oración, y ¿adivinen que paso? Fallé. y porque lo hice, eso cambio mi perspectiva de la vida, quien soy y mi relación con Dios. Creo que Dios nos da a cada uno de nosotros dones o habilidades naturales. La mía era la habilidad de actuar desde que fui un niño, he amado actuar, y tengo una aptitud natural para hacer reír a las personas. En el colegio convertí ese don en un talento cuando me hice un comediante de escenario, me encanto actuar se sentía como parte de mí. Yo era Stephen Jones, el animador…

Pero entonces me case. Y la vida empezó a ser real, realmente rápida cuando mi esposa y yo empezamos a hablar en tener hijos, me empecé a estresar sobre en tener que conseguir un trabajo de “adulto”, conseguir un seguro médico, y en ser un proveedor para una familia. Sentí que debía ser maduro, necesitaba decir adiós al despreocupado, divertido, al actor Stephen (esta parte de mí que realmente amaba) y decir hola a las 9 a 5hrs detrás del escritorio de trabajo que tomé porque la paga era buena y me daría seguro médico.

Entonces tome el trabajo por el seguro médico. Y lo odié. No era yo. Ese primer día fui a casa y literalmente lloré. Recuerdo que pensé, “Padre celestial, ¿Qué rayos estoy haciendo?” Creo que a Dios le importaba lo que hacemos con nuestras vidas. Creo que quiere ayudarnos. Pero lo que aprendí a través de mi experiencia es que Él espera que nosotros actuemos. Él espera que nosotros hagamos algo con nuestros sueños.

Y entonces lo hice. Después de saltar de cuatro trabajos en cuatro años, decidí que necesitaba actuar en grande. Necesitaba imaginar quien realmente era Stephen Jones y que haría con mi vida. En el proceso de pensar y orar sobre esto, me vino a la mente una pregunta que me ayudo a estar enfocado en mi búsqueda. Es una pregunta por la que ahora vivo.

¿“IMPORTARÁ ESTO EN 1.000 AÑOS”?

Cuando lo pensé en términos de una profesión, decidí que, para mí, ese trabajo que mantuve solo por el seguro médico, ese que me dejo insatisfecho, no iba a importar en mil años. Entonces lo deje y me enfoque en mi sueño de ser un gran maestro de religión. Seguro, eso importara en mil años, ¿cierto? Pasé a través de ese arduo proceso de aplicación para el programa, me lancé a mí  mismo como enseñante para estudiantes, y al mismo tiempo actué y entretuve espectáculos, por el otro lado, entonces con eso pude ir pagando los gastos de la casa.

Sentí como si todo fuera bien. Me sentía bendecido. Y después cuando vino el tiempo en que contrataban, recibí un correo electrónico en el que empezó diciendo, “lamentamos informarle que….” Me destruyo. Después de meses de poner mi corazón y alma en la enseñanza y orar a Dios para obtener el trabajo, no fui contratado.

En este programa, cuando tú tienes un “no” usualmente es el final, no deberías tratar otra vez pero para mí, aun había un grano de esperanza. Aun cuando no fui contratado, ellos dijeron que podría continuar estudiando para enseñar y esperar a ver si alguna oportunidad se abriera entonces di clases y lo ame unas pocas semanas después tuve una llamada del director del programa preguntando si podría hablar conmigo y mi esposa, pensé esto es, esto va a pasar. Nos reunimos con él y el extendió una oferta de para enseñar religión fuera del estado, esto no era lo que había esperado. Pensé que mi esposa y yo necesitaríamos pensar y orar esto el fin de semana.Y lo hicimos preguntamos a Dios y simplemente no se sintió bien. Días después me encontraba llamando al director diciendo “estoy muy agradecido por la oportunidad, pero no sentimos que es lo correcto. Tengo que hacer lo que es correcto para mi familia, y no puedo aceptar el trabajo”.

En mi corazón pensé, “bueno esto significa, que este sueño termino aquí estoy escogiendo algo que importe en 1,000 años, esto es un buen deseo y parece como si Dios no lo hiciera posible- o lo que al final yo quería o esperaba… ¿porque?”

Tú podrías decir que ahora yo entiendo el porqué. Después que dije de no mudarme en otro estado, ellos dijeron que podía quedarme a enseñar estudiantes. Escoger este camino pondría una carga financiera sobre mi familia y necesitaba ponerlos primero, entonces inicialmente dije no.

Pero entonces en último día de clases, llegue a la conclusión de que este era quien yo era esto es lo que iba a importar en mil años. Necesito enseñar, Entonces actué con fe, diciendo regresare a enseñar aun si financieramente no sabía cómo funcionaría por mi familia. Pero sentí que era lo correcto, y confié en que, si actuaba, funcionaria enseñe. Y fue duro no vi como las cosas funcionarían tan pronto como dije no a mudarnos de estado, los espectáculos dejaron de venir, lo que significa que el dinero dejo de venir también y las gastos no fueron pagados, mi situación de trabajo causo estrés en mi familia y con toda mi alma empecé a preguntar si mi fe y esperanza en Dios aun funcionaba.

Y después vino la respuesta dos meses después de decir no a la oportunidad que no sentía que era lo correcto, dos meses de aprietos financieros, la llamada llego una posición de maestro fue abierta cerca de mi casa y me ofrecieron un trabajo, vino justo cuando lo necesitaba justo cuando estaba en lo más bajo. Y después de colgar mire arriba y dije, “confió en ti, confió en ti”.

Dios me conocía. Él había respondido mis oraciones. Pero el me hizo esperar, me hizo más fuerte y algunas veces el hace eso– – aun cuando queremos buenas cosas, aun cuando estamos enfocados en cosas que importaran en 1,000 años. El punto es si tú confías en Él, Él nunca te decepcionará, porque Él nos cuida hoy, mañana, en 1,000 años, y por la eternidad.

Entonces ¿porque te preocupas ahora por cosas que no van a importar en 1,000 años? Y ¿Qué harás por las cosas que importaran en 1,000 años?.

Contesta estas preguntas. Pide a Dios ayuda y claridad. Y confía en Él. Dios me conoce. Él conoce el propósito de mis fracasos. Él conoce el propósito de mi espera y como creceré a causa de eso. Yo solo necesite aprender a actuar y confiar.

Porque algunas veces los grandes “fracasos” en la vida se tornan para ser solo lo que necesitamos

Kemish Martinez Traducido por Benjamin Morales

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2016-12-07T12:41:28+00:00