RESPONDEDME

Élder Neal A. Maxwell del Quórum de Los Doce
Conferencia General de Octubre de 1988

“Esforzarnos sinceramente por seguir a Jesús probara nuestra fe y paciencia. . . a veces dolorosamente. (Mosíah 23:21.) Mas, con todas sus dificultades, esta jornada terrenal es la mas importante. Como sabemos, el Evangelio restaurado de Jesucristo nos da una multitud de respuestas. Pero Jesús hizo también preguntas escudriñadoras que nos dicen aun mas sobre el arduo recorrido que tienen que seguir los que son discípulos. A los que indagaron dudando de Su autoridad, Jesús, a su vez, les hizo una pregunta penetrante, diciendo luego: ”Respondedme”; mas ellos no pudieron responderle. (Véase Marcos 1 1:29-30.) Para todas sus preguntas, que hoy se pueden aplicar lo mismo que entonces, la exhortación ”Respondedme” tiene actualmente la misma validez.
”Y los nueve, ¿dónde están?” pregunto Jesús, refiriéndose a los leprosos sanados que no se volvieron para agradecerle (Lucas 17:17; cursiva agregada).

¿No somos a menudo como esos nueve? Recibir las bendiciones de Dios sin reconocer la Fuente de la que provienen es ser ajeno a la realidad así como a la gratitud. No solo con la ingratitud ofendemos a Dios, mis hermanos, sino también por no reconocer Su mano competente en el cumplimiento de Sus propósitos mas elevados en la tierra. (D. y C. 59:21.) Muchos hay que de verdad dudan de que los planes de Dios prevalezcan al fin. No sólo en lo por venir, sino ahora mismo, la autosuficiencia del hombre no bastara y un profundo temor cubrirá este planeta. (D. y C. 63:33; 88:91.) ¡Ah, si la humanidad pudiera vivir con fe y no temor, con gratitud y no con olvido!

Además, de cualquier manera, todos somos aquí mendigos (véase Mosíah 4:19), mendigos rescatados por el Creador del universo, que vivió como un humilde siervo. (Filipenses 2:7.) En contraste, a veces estamos ansiosos por la imagen que proyectamos cuando deberíamos ocuparnos de recibir Su imagen en nuestros rostros. (Alma 5:14.)
“¿Es lícito en los días de reposo hacer bien ?” preguntó Jesús . (Marcos 3:4), No podemos guardar el espíritu de la ley sin dejar de hacer otras cosas que son necesarias? Sin ese equilibrio espiritual, será una gran prueba el permanecer en la senda recta y angosta. (Véase 2 Corintios 3:6.) Aun la búsqueda de lo que es ‘indigno de alabanza” o ”bello” se nos facilita si cumplimos todos los Artículos de Fe que preceden al articulo 13. Así también, los que cumplen los Diez Mandamientos no están divididos en dos bandos, uno para cumplir los cinco primeros y otro para cumplir los cinco últimos. El ser verdaderamente fiel consiste en observar las doctrinas, las ordenanzas, los convenios y los programas de la Iglesia, todo en apropiado equilibrio. En este proceso diario de lograr un equilibrio no estamos exentos de ejercer nuestro buen juicio, aun con toda la guía que puedan darnos los manuales.

“¿De quien es esta imagen, y la inscripción?”, preguntó Jesús, mostrando una moneda de la época y dejando al descubierto a los que le tendían una trampa, al
mismo tiempo que daba un consejo que será pertinente mientras existan los gobiernos terrenales. (Véase Mateo 22:20.) Si, al Cesar le debemos los impuestos. Pero a Dios, en cuya imagen somos hechos, ¡nos debemos nosotros mismos!
En las situaciones diversas y a veces inquietantes que enfrentan nuestros miembros en todo el mundo, no podemos seguir el decimosegundo Articulo de Fe, y dar en la forma debida a Dios y al Cesar’? Después de todo, los que escuchaban a Jesús eran un pueblo oprimido y vivían en un protectorado militar que apoyaba a una autoridad civil corrompida.
Si vosotros ”sabéis dar. . . ¿cuánto mas vuestro Padre. . . dará’:”’ (Véase Mateo 7: 11. ) Aunque imperfectos, los mortales hacemos el bien, a veces mucho bien. Pero ¿podemos tener la perspectiva debida de nuestra bondad’? En comparación, somos muy rápidos para devolver favores y pagar nuestras deudas a los mortales, y esta bien que seamos dispuestos y agradecidos; pero ¿Qué de Aquel que nos dio la vida mortal, que nos dará pronto a todos la inmortalidad y que ofrece a los fieles el don mas grande de todos, la vida eterna?

¡No hacemos un buen balance en nuestros libros! “¿Por que pide señal esta generación:?”, inquirió Jesús con un gemido. (Véase Marcos 8:12.) Cuanto mas inicua y adultera la gente de una época, mas exige señales como condición para creer. Las personas sensuales anhelan las sensaciones y viven para gozarlas. En cambio, los discípulos andan y ‘ vencen por la fe” (D. y C. 76:53), aceptando agradecidos la evidencia ”de lo que no se ve” pero es verdad (véase Hebreos I l; I; Alma 32:21), y empleando sin pompa los dones espirituales de Dios.

¿Qué deseáis de mi:'”, preguntó el Jesús resucitado ”uno por uno” a los Doce Apóstoles nefitas. (Véase 3 Nefi 28:1.) El conoce nuestra capacidad de soportar, y nos guiara; no nos arreara. (Véase D. y C. 78:18; 50:40.) Mas aun, el evangelio puede encauzar hasta nuestros deseos, y estos pueden obrar positivamente en nosotros y por nosotros. Pero, ¿estamos listos para la responsabilidad y la gran aventura de que nos enseñe Aquel que sinceramente quiere honrar nuestros deseos, siempre que no deseemos erradamente’? En cuanto a lo que Dios da a los demás, no tenemos por que ocuparnos de eso.
Cuando Pedro inquirió sobre el futuro de Juan, Jesús le pregunto: ”¿Que a ti’? Sígueme tu” (Juan 21:22). Mis hermanos, a veces comparamos demasiado y
seguimos muy poco. A veces también hay quienes se resienten porque Dios ha elegido a otra persona; pensando que les han pasado por encima, declinan
espiritualmente.

“¿Qué pensáis del Cristo:?” (Mateo 22:42; cursiva agregada. ) Sea como sea que el mundo la responda o la pase por alto, esta es la gran pregunta, la que sobresale. (Véase Alma 34:5-6.) (,Podemos contestarla, con la lengua y con nuestra vida, diciendo: ”Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”’? (Mateo 16:16.) Hasta que podamos hacerlo, cualquier otra cosa que digamos o hagamos tendrá muy poco efecto cuando llegue el fin. ¿Queréis acaso iros también vosotros?”, pregunto el Maestro a sus discípulos, después que muchos de sus seguidores cómodos ”volvieron atrás, y ya no andaban con él” (Juan 6:66 67; cursiva agregada). El mero proceso del diario vivir hace a unos seguidores y a otros aleja. Las rigurosas tormentas de la vida derriban a los que no estén ”cimentados” y ”arraigados” (véase Efesios 3:17; Colosenses 1:23; 1 Pedro 5:10.) No obstante, los que tienen la certeza de la divinidad de Jesús (Juan 6:69) no se aterran, por ejemplo, cuando ven venir los dardos ardientes, sino que se limitan a levantar en alto el escudo de la fe.

Estas son solo unas pocas de las preguntas penetrantes que hizo Jesús.
Quisiera agregar unas mías, de menor importancia. Algunas son para todos; otras para los miembros, siguiendo este consejo de un antiguo profeta de “meditar sobre nuestros caminos” (Hageo 1:7). ¿Por que es nuestro estilo de vida a veces borroso y turbio, cuando se nos ha dicho claramente ”que clase de hombres” y mujeres debemos ser’? (3 Nefi 27:27; véase también 2 Pedro 3:11.) Por supuesto, tenemos la libertad individual de escoger. Pero las elecciones erradas nos harán menos libres. Mas aun, los errores corrosivos van gradualmente disminuyendo cada vez mas a una persona. Dios y sus profetas querrían evitarnos esa reducción. ¿Por que hay algunos miembros, en cierto modo semejantes a los antiguos atenienses, tan ansiosos por oír “algo nuevo” en dudas o criticas’? (Véase Hechos 17:21.) A la pregunta “¿Queréis acaso iros también vosotros’?”, contestarían “No, no; sólo quiero un pase de fin de semana para ir en busca de criticas o de algunas excusas”. Estos miembros que tan fácilmente se desvían no son discípulos sino seguidores cómodos. En cambio, se puede describir a los verdaderos discípulos como firmes e inalterables, siguiendo adelante con “un fulgor perfecto de esperanza” (2 Nefi 31:20; véase también D. y C. 49:23).

¿Por que nos resistimos a las pruebas de la vida que nos desarrollan y enseñan obediencia’? Si decimos “Andaré a mi manera y haré lo que yo considere correcto”, estamos rechazando el plan de enseñanza de la escuela terrenal en la que estamos irrevocablemente inscritos. (Véase Jueces 21:25; D.. y C. 1:16.) No hay mas que una puerta que conduce a la vida eterna; lamentablemente, pocos son los que la hallan, pero no porque Dios nos excluya, sino porque nosotros lo excluimos a Él de nuestra vida. Y ni siquiera Dios mismo puede efectuar una reconciliación con una sola de las partes disponible. ¿Por que hay quienes piensan que el adulterio y otros pecados similares son aceptables, siempre que todo lo demás que hagan sea bueno’? El Señor no se concentra sólo en una cosa buena que hagamos, sino en aquello que todavía nos falte para obtener la vida eterna. (Véase Marcos 10:21; 2 Pedro 1:9.) Componer una
sinfonía, ganar una batalla, salvar un escuadrón, pueden ser actos dignos de elogio en el libro de la vida, pero no compensarían por la desobediencia al séptimo mandamiento. En las aritmética de los cielos, varios hechos dignos de elogio no anulan una mala acción. Jesús nos manda claramente negarnos toda inmoralidad y tomar nuestra ”cruz cada día”, no buscar el placer y tomar la cruz de vez en cuando. (Lucas 9:23; véase también 3 Nefi 12:30.)

El Antiguo Testamento aconseja que ”mejor es. . . el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad” (Proverbios 16:32). ¿Por que algunos de nuestros Jóvenes se arriesgan a ser hijos pródigos con la intención de dedicar una época de su vida a rebelarse y vivir en “Babilonia”, y sucumbiendo al diabólico grito de independencia: “¡Todos lo hacen!'” Las muchedumbres no pueden hacer que sea correcto lo que Dios ha establecido que esta mal. Aunque piensan regresar mas tarde, muchos de los rezagados se encuentran con que el alcohol, las drogas y la pornografía no los sueltan fácilmente. ”Babilonia” no deja salir libremente a sus ciudadanos; esto es una aplicación irónica de aquella antigua jactancia del adversario: ”No se perderá una sola alma” (Moisés 4: 1). Ciertamente es su venganza que “no se perderá una sola alma” ahora de Babilonia.

La filosofía de la prodigalidad es ”Comed, bebed y divertíos. . . y. . . Dios nos dará algunos correazos”. Este es un concepto cínico y superficial de Dios, de la vida y de nosotros mismos. Dios nunca nos ”justificara la comisión de unos cuantos pecados” (2 Nefi 28:8). El es el Dios del universo, no un juez del montón con quien podemos discutir y negociar. Claro que Dios esta dispuesto a perdonar! Pero Él conoce nuestro corazón y también lo bueno que hayamos podido hacer mientras fuimos desertores. De todos modos, lo que otros hacen no es excusa para el discípulo de quien mucho se requiere (véase Alma 39:4). Además, en el camino recto y angosto no hay atajos. (D. y C. 82:3.) ¿Por qué hay quienes destrozan el corazón de cónyuges e hijos con su insensibilidad y hasta con su infidelidad’? Incapaces de mantener una relación duradera, exclaman: ‘¡Yo soy libre! ¡Soy dueño de mi vida!”, y como cobardes se niegan a aceptar sus responsabilidades. (Véase Jacob 2:35.) En estos patéticos seres es tan fuerte la lucha entre la autocompasión y la autocomplacencia que no se sabe cual de las dos tendencias es mas fuerte. Mas aun, así como el genero no tuvo significado para salvar a los cerdos endemoniados que en un ataque de autodestrucción se lanzaron al mar, tampoco lo tiene hoy.

La obra de Dios consiste en buscar, ayudar y reconciliar al hombre y no en abandonarlo, traicionarlo y desertarlo. El traicionado Urías, a quien abandonaron sus compañeros, representa a muchas personas de hoy. (Véase 2 Samuel 11:15.) Para concluir, mis observaciones siguientes subrayan tanto la majestad como la humildad de Aquel que dijo sencillamente: “Respondedme” . Aunque brevemente estuvo crucificado entre dos ladrones, Jesús se sienta ahora
eternamente a la diestra de Dios (véase Lucas 22:69; 1 Pedro 3:22). Él es el Señor del universo, a pesar de que se le conocía como ”el hijo del carpintero” (Mateo 13:55). Él creó innumerables mundos, dejándonos asombrados cuando contemplamos “al menor de ellos” (D. y C. 88:47). Sin embargo. para ayudar a un ciego, con barro formado con saliva, “sacó el rayo de la densa tiniebla, y volcó luz en la pupila ciega”. (Alexander Pope. citado por Frederic W. Farrar en The Life of Christ, Nueva York: E. P. Dutton y Co., 1893, pág. 394. Véase Juan 9:6.)

Jesús se fatigaba pero nunca se aburría; enseñaba siempre, pero nunca era condescendiente. Sus doctrinas son como refulgentes diamantes con muchas facetas, una por una desplegando su autenticidad y belleza, según la fe y la preparación de quien las contemple. Jesús tenia acceso a un poder infinito, pero jamas lo empleo injustamente. Rehusó plegarse a los deseos de Herodes. que buscaba señales (véase Lucas 23:8). Aunque había legiones de ángeles protectores que esperaban una orden del Cristo, esa orden nunca llegó a los ángeles. (Véase Mateo 27:42. ) Muchas veces lo interpretaron mal y lo rechazaron. Pero cuando se sintió mas solo y abandonado fue en el Calvario, justamente en el preciso instante en que el episodio final de la Expiación envolvía a toda la humanidad en Su eterno amor. Irónicamente, en los momentos en que su agonía beneficiaba a millones de millones de mortales, estuvo rodeado sólo por un puñado de fieles. Su expiación infinita tuvo efecto sobre toda época, toda dispensación, toda persona. (Véase 2 Nefi 9:7: 25: 16.) De ahí que fuera apropiado el símbolo de sangrar por cada poro -no solo por algunos- a fin de que ”así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados” (I Corintios 15:22).

Los efectos de la Resurrección que tuvo origen en la Expiación infinita no tendrán fin. Tampoco tendrá fin la posteridad de los que reciban la vida eterna, mas numerosa que las estrellas de los cielos. (Véase Génesis 26:3-4.) ;Y ciertamente infinita! Estas observaciones solo describen en parte a Aquel que dijo ”Respondedme”, recordándonos de quien proviene la invitación. Que podamos responderle, mis hermanos, con nuestra vida entera, y cantar sinceramente ”Tenemos placer en servirte, a ti, nuestro gran Bienhechor” (Himnos de Sion). Y que podamos sentir gratitud por todos los profetas de Dios de todas las dispensaciones. Lo ruego en el nombre del Señor de todos los profetas, Jesucristo. Amen.”

por Javier Fuentes Mora

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2016-10-23T23:11:09+00:00